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Prioriza sin culpa:  cómo usar la Matriz Urgente–Importante en tu semana

Prioriza sin culpa: cómo usar la Matriz Urgente–Importante en tu semana

Organización y Productividad

Hay días en los que terminas agotado, pero con la sensación de que lo más importante sigue pendiente.

Respondiste mensajes, atendiste llamadas, resolviste imprevistos… y aun así, lo que de verdad necesitaba tu atención se quedó para “mañana”.

Y sabemos que, muchas veces es falta de criterios claros para priorizar.

La matriz Urgente–Importante es una forma sencilla de ver tus tareas con otros ojos. No necesitas aprender una teoría complicada: solo distinguir qué cosas están gritando… y cuáles, aunque estén en silencio, sostienen tu trabajo y tu bienestar a largo plazo.


1. Urgente vs importante: no son lo mismo

Antes de ver la matriz, aclaremos dos palabras que solemos mezclar:

  1. Urgente: lo que necesita atención inmediata. Tiene fecha límite cercana, alguien lo está esperando, hay presión de tiempo.

  2. Importante: lo que aporta valor de verdad. Hace avanzar un proyecto clave, mejora un proceso, cuida tu salud, fortalece una relación, te acerca a tus objetivos.

Algo puede ser urgente… y no tan importante.

Y algo puede ser muy importante… sin tener una fecha encima.

Cuando todo se vive como urgente, lo importante se va quedando al final de la lista.


2. Los cuatro tipos de tareas de tu semana

Imagina una hoja dividida en cuatro cuadros:

  1. Arriba: lo urgente.

  2. Abajo: lo no urgente.

  3. A la izquierda: lo importante.

  4. A la derecha: lo no importante.

Te quedan cuatro grupos de tareas:

  1. Urgente e importante

  2. Entregas con fecha límite cercana.

  3. Problemas que hay que resolver hoy.

  4. Reuniones críticas.

  5. Importante pero no urgente

  6. Planear el trimestre.

  7. Desarrollar a tu equipo.

  8. Mejorar un proceso que hoy te consume tiempo.

  9. Cuidar tu salud y tu descanso.

  10. Urgente pero no tan importante

  11. Algunos mensajes que interrumpen pero podrían esperar.

  12. Reuniones que podrías delegar.

  13. Peticiones de último minuto que no cambian el resultado.

  14. Ni urgente ni importante

  15. Revisar notificaciones sin razón.

  16. Navegar sin rumbo “para despejarte” y terminar más cansado.

  17. Actividades que no aportan ni al trabajo ni a tu bienestar.

La idea no es juzgarte, sino ver con honestidad dónde se está yendo tu energía.

3. Cómo dibujar la matriz en tu agenda

Puedes usar una agenda o planeador semanal en papel y reservar unos minutos al inicio de la semana:

  1. Elige una página en blanco.

  2. Dibuja una cruz grande, formando cuatro cuadros.

  3. Escribe en cada uno:

  4. Arriba izquierda: “Urgente e importante”.

  5. Arriba derecha: “Urgente, no tan importante”.

  6. Abajo izquierda: “Importante, no urgente”.

  7. Abajo derecha: “Ni urgente ni importante”.

Luego, haz una lista rápida de tus pendientes de la semana y ve colocándolos donde realmente pertenecen.

No se trata de ser perfecto, sino de ver en una sola página qué te está pidiendo atención y qué estás postergando siempre.

Si trabajas con un equipo, esta misma matriz puede ir en un planeador o pizarrón mensual a la vista, para que todos tengan claro qué es prioridad y qué se puede mover o delegar.


4. Qué hacer con cada cuadrante

Una vez que ves tus tareas distribuidas, viene lo más importante: decidir.

  1. Urgente e importante

  2. Aquí van tus primeras acciones del día.

  3. Reserva bloques de tiempo concretos en tu agenda.

  4. Evita llenarte de reuniones en los horarios donde atenderás este cuadrante.

  5. Importante pero no urgente

  6. Este es el cuadrante que casi siempre se olvida… y el que más equilibrio genera.

  7. Agendas de papel y planeadores son muy útiles aquí:

  8. Bloquea espacios para pensar, planear, aprender, revisar indicadores, cuidar tu salud.

  9. Aunque no haya prisa, ponles fecha. Si no tienen lugar en el calendario, desaparecen.

  10. Urgente pero no tan importante

  11. Pregúntate:

  12. ¿De verdad tengo que hacerlo yo?

  13. ¿Puedo responder más tarde, en un bloque de correos?

  14. Aquí entra la delegación y el límite sano: atención sí, pero sin dejar que se coman toda tu jornada.

  15. Ni urgente ni importante

  16. No hay que eliminarlas todas; a veces también necesitamos cosas ligeras.

  17. Pero verlo por escrito ayuda a decidir cuánto tiempo quieres dedicarles.

  18. Si este cuadrante empieza a llenarse demasiado, es una señal clara de que estás buscando escapar del cansancio… no descansar de verdad.


5. Un mini ritual cada semana

La matriz funciona mejor cuando se convierte en hábito, no en un ejercicio aislado.

Puedes probar este ritual sencillo:

  1. Lunes o domingo por la tarde (15 minutos)

  2. Lista tus pendientes.

  3. Distribúyelos en la matriz de tu agenda.

  4. Bloquea en tu semana al menos 2–3 espacios para lo “importante, no urgente”.

  5. Mitad de semana (5–10 minutos)

  6. Revisa cómo va la matriz.

  7. ¿Qué se movió de cuadrante?

  8. ¿Qué urgente apareció que podrías manejar distinto la próxima vez?

  9. Viernes (5–10 minutos)

  10. Marca lo que se cerró.

  11. Observa: ¿en qué cuadrante viviste más?

  12. Ajusta la siguiente semana en consecuencia.

Con el tiempo, empezarás a dar más lugar a lo que te ayuda a crecer y menos a lo que solo llena tu día.


Priorizar también es una forma de cuidarte

Vivir apagando fuegos no es sostenible, por más capacidad que tengas.

Usar la matriz Urgente–Importante no es solo una técnica de productividad; es una forma de respetar tu tiempo, tu energía y tu atención.

Una agenda en papel, un planeador semanal o un pizarrón en tu espacio de trabajo pueden convertirse en aliados para ver tu realidad con más claridad: qué necesita pasar hoy, qué puede esperar, qué conviene delegar y qué simplemente puedes soltar.

Cuando empiezas a priorizar desde ahí, dejar de hacer “todo” deja de darte culpa… y empieza a darte equilibrio.


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